jueves, 21 de enero de 2016

La explícita manipulación del mercado en épocas festivas



La navidad en la sociedad actual es la mejor excusa que tiene el mercado para promocionar el consumo excesivo mediante la manipulación emocional y afectiva de las personas. Es a través del consumo que un padre demuestra afecto e interés a sus hijos.
La compra de objetos innecesarios a mayor costo que el resto del año, demuestra el cómo ya no somos capaces de racionalizar nuestras propias acciones. Pareciese que ya no existen nada más importante que el poseer objetos.
Las personas se crean un estatus social por medio de la cantidad. La educación, la moral, la historia, etc. todo es menos importante a la hora de comprar los obsequios.
Diario de campo, domingo 20 de diciembre
“Son cerca de las 4 de la tarde, el mall se ha llenado de personas que caminan de un lado a otro con sus nuevas adquisiciones, objetos, juguetes que no durarán mucho tiempo en sus manos… son los regalos.
Una mujer está comprando en una tienda, su hijo de aproximadamente 5 años llora, al parecer de cansancio… “¡Basta!- dice ella- falta poco para ir a comer – concluye-. La prioridad por supuesto es su consumo (objetos destinados a expresar su amor), no el pequeño.”
En occidente, en Chile, las publicidades se encargan de vender productos vestidos de felicidad, de amor y bienestar y ocultan las deudas que se deberán pagar los meses próximos. En la cultura de lo inmediato lo que importa es la satisfacción rápida de una necesidad. Pero ¿Cuál?, la de comprar y consumir con el único objeto de poseer todo lo que sea posible.
La obligación que se siente de retribuir la atención y cariño que se obtiene del otro, con objetos, son pruebas claras del triunfo capitalista y fracaso de nuestra humanidad. Se retribuye con costos, con dinero invertido, no con agradecimientos o tiempo dedicado al ser querido.
Desde que la industria logra su fin (la producción y venta del producto a un alto costo mediante mano de obra barata) como actores sociales parecemos estar condenados al consumo innecesario.
Los bienes  obtenidos durante el año no tienen siquiera importancia frente a los regalos de navidad. Cada regalo lleva implícito en la etiqueta el deber, deber ser, deber hacer, deber regalar.
La navidad es un éxito en sociedades con economías liberales, es el mayor éxito del año. No sólo se invierte en presentes, también en adornos, ropa para la ocasión, una cena más costosa que la que se tendría en cualquier otro momento, esto debido a la mayor demanda que aumenta los costos de venta.
El porqué celebrar, en muchas familias puede que ni se mencione, lo importante son las peticiones de regalos que se hacen entre los integrantes con la esperanza de que el objeto represente el interés y afecto que el otro expresa.
Existe una presión social al consumo, si no se compra significa el no interés por el otro, por la familia y amigos. Si el motivo es la falta de dinero pareciese que la marginación es aún mayor.
Pero ¿Qué produjo las mayores tasas de consumo en las épocas festivas? ¿Fue el mercado? ¿Fue un aprendizaje social? ¿Fueron las costumbres reforzadas por las publicidades? Parece que todo contribuye al aumento de deudas pero jamás de felicidad.

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