La navidad en
la sociedad actual es la mejor excusa que tiene el mercado para promocionar el
consumo excesivo mediante la manipulación emocional y afectiva de las personas.
Es a través del consumo que un padre demuestra afecto e interés a sus hijos.
La compra de
objetos innecesarios a mayor costo que el resto del año, demuestra el cómo ya
no somos capaces de racionalizar nuestras propias acciones. Pareciese que ya no
existen nada más importante que el poseer objetos.
Las personas se
crean un estatus social por medio de la cantidad. La educación, la moral, la
historia, etc. todo es menos importante a la hora de comprar los obsequios.
Diario de
campo, domingo 20 de diciembre
“Son cerca de
las 4 de la tarde, el mall se ha llenado de personas que caminan de un lado a
otro con sus nuevas adquisiciones, objetos, juguetes que no durarán mucho
tiempo en sus manos… son los regalos.
Una mujer está
comprando en una tienda, su hijo de aproximadamente 5 años llora, al parecer de
cansancio… “¡Basta!- dice ella- falta poco para ir a comer – concluye-. La
prioridad por supuesto es su consumo (objetos destinados a expresar su amor),
no el pequeño.”
En occidente,
en Chile, las publicidades se encargan de vender productos vestidos de
felicidad, de amor y bienestar y ocultan las deudas que se deberán pagar los
meses próximos. En la cultura de lo inmediato lo que importa es la satisfacción
rápida de una necesidad. Pero ¿Cuál?, la de comprar y consumir con el único
objeto de poseer todo lo que sea posible.
La obligación
que se siente de retribuir la atención y cariño que se obtiene del otro, con
objetos, son pruebas claras del triunfo capitalista y fracaso de nuestra
humanidad. Se retribuye con costos, con dinero invertido, no con
agradecimientos o tiempo dedicado al ser querido.
Desde que la
industria logra su fin (la producción y venta del producto a un alto costo
mediante mano de obra barata) como actores sociales parecemos estar condenados
al consumo innecesario.
Los bienes obtenidos durante el año no tienen siquiera
importancia frente a los regalos de navidad. Cada regalo lleva implícito en la
etiqueta el deber, deber ser, deber hacer, deber regalar.
La navidad es
un éxito en sociedades con economías liberales, es el mayor éxito del año. No
sólo se invierte en presentes, también en adornos, ropa para la ocasión, una
cena más costosa que la que se tendría en cualquier otro momento, esto debido a
la mayor demanda que aumenta los costos de venta.
El porqué
celebrar, en muchas familias puede que ni se mencione, lo importante son las peticiones
de regalos que se hacen entre los integrantes con la esperanza de que el objeto
represente el interés y afecto que el otro expresa.
Existe una
presión social al consumo, si no se compra significa el no interés por el otro,
por la familia y amigos. Si el motivo es la falta de dinero pareciese que la
marginación es aún mayor.
Pero ¿Qué
produjo las mayores tasas de consumo en las épocas festivas? ¿Fue el mercado?
¿Fue un aprendizaje social? ¿Fueron las costumbres reforzadas por las
publicidades? Parece que todo contribuye al aumento de deudas pero jamás de
felicidad.
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